Reseña | Vinland Saga – Capítulo 15

lightbulb_outline Esta reseña sobre Vinland Saga contiene spoilers. Si no has visto el capítulo, te recomendamos hacerlo y después regresar a leer la reseña.

#15 Después del festival del solsticio de invierno

Floki informa a Sweyn sobre la desaparición de Canute, y el rey se lamenta de que el príncipe no sea tan talentoso como su hermano Harald.

Thorkell, en Mercia, se lamenta por la llegada del invierno, y posteriormente por la noticia de que Sweyn será reconocido como Bretwalda, con lo cual Inglaterra admite virtualmente su derrota. El gigante continúa refunfuñando cuando llega un mensajero.

En la aldea galesa, el sacerdote, Canute y Ragnar oran por los muertos y los vivos. El sacerdote entonces, le dirige unas palabras a Dios dudando de su amor, lo que provoca la ira de Canute, quien argumenta que no hay padre que no ame a sus hijos.

Thorkell recibe la noticia del ataque a la aldea, traído por Anne, la única superviviente. y deduce que se trata de la banda de Askeladd por lo que se pone en marcha.

Tras ser descubiertos, Askeladd se prepara para la huída, mientras él y Björn planean algo. Thorfinn comparte una comida con Canute y Ragnar, sorprendido de las habilidades de cocina del príncipe. Canute le cuenta que su padre no aprueba que realice una tarea de esclavo como esa, por lo que Ragnar busca consolarlo.

Ragnar recibe el aviso de que volverán a marchar y enfadado sale a buscar a Askeladd, pero es llevado a una emboscada, donde es apuñalado. Antes de morir, Ragnar le pide Askeladd que prometa cuidar de Canute, y le revela que el verdadero enemigo del príncipe, es el rey Sweyn. Con una promesa sin cumplir y sin ver a Canute otra vez, Ragnar muere.

Padres e hijos

Una escena es todo lo que basta para generar un desarrollo increíble en Vinland Saga. En esta ocasión, la secuencia donde los religiosos están orando por las personas asesinadas funciona de tres formas: recordando algunas cosas, fortaleciendo otras y finalmente afirmando algunas cuestiones que eran previsibles.

Desde el principio, nuevamente tenemos a la religión y esa hipocresía divina que se desarrolla en el capítulo anterior, con el sacerdote cuestionando a Dios sobre su trato igualitario a la gente buena y mala. La escena demuestra el conflicto que se genera en el siervo de Dios, al ver que el amor de su señor; ese amor puro y sin fronteras del que él habla, no es indiferente a las malas personas, entonces solo le queda dudar de ese amor.

Ese momento de duda golpea un nervio sensible en Canute, pues el sacerdote se refiere a Dios como un padre, y para el príncipe, no hay padre que no ame a sus hijos. Luego confirmamos que esto es una forma de escapar de la realidad, y de la cruel verdad que es esa en la que su padre, no solo no lo ama sino que está dispuesto a asesinarlo por el bien de la dinastía. Para empeorar las cosas, Ragnar, la única figura paterna que ha visto desde niño, ha desaparecido, ¿cómo afectará esto a Canute?

Finalmente tenemos a nuestro protagonista, Thorfinn, otro que aún carga con el fantasma de su padre, y que cada vez se aleja más del camino de este.

Un giro inesperado

Los planes de Askeladd se han visto modificados por dos factores que el mercenario no tenía en consideración, y que ponen en riesgo esa apuesta que hizo al llegar a tierras galesas.

En primer lugar, la supervivencia de Anne que pasó desapercibida, e irónicamente se convierte en un castigo para la banda, pues las noticias llevadas por la chica llegaron hasta oídos de Thorkell, quien con ansias de guerra y viendo que Thorfinn y Canute están a su alcance ha retomado la caza del grupo.

Por otro lado, la revelación de Ragnar previa a su muerte, tuerce los planes aún más pues la realidad es que el príncipe Canute, a quien Askeladd pretende utilizar como medio para proteger Gales una vez que sea rey, no solo está en desventaja en cuanto a su hermano Harald, sino que su padre Sweyn lo quiere muerto. Si bien esto no cambia los objetivos del mercenario, aumenta considerablemente la dificultad del plan, pues escapar de Thorkell es una cosa, pero hacer que Canute regane su derecho al trono y luego vencer a Harald en la lucha por la corona parecen tareas casi imposibles, pues bien, ¿cómo se las arreglará Askeladd para cumplir con su cometido?    

Opinión final 

Con la muerte de Ragnar entramos en una encrucijada para todos los personajes. Por un lado, Askeladd empieza a verse acorralado, mientras que el príncipe afronta no solo su muerte sino también la pérdida de Ragnar.

Siempre que Thorkell aparece Vinland Saga se vuelve entretenido, y esta no es la excepción. Ante la animosidad del gigante está el contrapeso de la muerte de Ragnar, un momento triste y muy bien logrado, jugando la banda sonora un papel importante.

Los hechos llegan a un punto de culminación con Thorkell persiguiendo a la banda nuevamente. Askeladd continúa con su marcha eventual a Gainsborough, mientras Sweyn está punto de ser declarado Bretwalda, (o rey supremo), de Inglaterra. Todo esto deberá llegar a converger en algún punto, y quien sabe que sabe qué pasará entonces.

Este capítulo nos tocó despedir a Ragnar, pero la próxima semana será el turno para Canute, quien deberá enfrentar al mundo completamente solo por primera vez, ¿como creen que se desarrolle su personaje a partir de estos hechos?

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